Procedimiento de los análisis de orina en los controles de dopaje

El procedimiento para realizar análisis de orina está fijado por escrito y normalmente sigue siempre los mismos pasos.

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En un primer momento, el oficial se presenta, controla y comprueba la identidad del deportista. El jugador también puede exigir que el oficial se acredite como tal. A continuación, el oficial debe informar en todo momento al jugador sobre el motivo y el procedimiento de la recogida de la muestra, cerciorándose por tanto de que el jugador conoce sus derechos y obligaciones durante la prueba. En concreto, se comunica al jugador que

  • la toma de muestras se realiza bajo supervisión de la FIFA,
  • está obligado a entregar una muestra,
  • el incumplimiento de sus obligaciones puede traer consecuencias,
  • deberá asumir cualquier riesgo derivado del consumo de alimentos o líquidos (bebidas no alcohólicas) propios o proporcionados por terceros antes de entregar una muestra,
  • la muestra que entregue al oficial deberá ser la primera micción desde el momento en que haya sido convocado para someterse al control.

Tras explicar el resto de formalidades, comienza el control. El jugador recibe dos vasos de plástico cerrados y precintados, junto con una caja que contiene dos frascos precintados y numerados, uno de ellos marcado con la letra «A» y otro, con la letra «B». Tanto el oficial de la FIFA como el jugador deben comprobar en ese momento que todos los precintos están intactos.

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El jugador orina en uno de los vasos bajo la vigilancia del oficial o un asistente de este. El jugador debe dar permiso al oficial para que lo observe mientras orina. La orina mínima necesaria para verter en los frascos A y B son 90 mililitros. Si la orina entregada no es suficiente, el oficial informa al jugador de que se debe tomar otra muestra. 

Las muestras recogidas se remiten entonces a un laboratorio autorizado y acreditado por la AMA. La Unidad Antidopaje de la FIFA fija los criterios que han de seguirse para el transporte de las muestras desde la sala de control hasta el laboratorio, a fin de salvaguardar su integridad, identificación y seguridad.

Las botellas «A» y «B» no pueden volver a ser abiertas hasta que el laboratorio las analiza —una vez que han sido transportadas hasta allí con una seguridad total—. El laboratorio determina los resultados del análisis de la muestra A, guarda la muestra B por si es necesario realizar alguna comprobación posterior y comunica sus conclusiones a la FIFA. Solo se informa al jugador en caso de que el resultado haya sido positivo.